Cómo afecta la situación de ERTE y el cobro de una prestación pública a la declaración de la renta

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Cómo afecta la situación de ERTE y el cobro de una prestación pública a la declaración de la renta

Más de tres millones de trabajadores en España se han visto afectados por una situación de Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) desde el estallido de la crisis del coronavirus. En algunos casos se ha tratado de una paralización del contrato laboral y, en otros, de una reducción de la jornada habitual.

Desde los máximos alcanzados a finales de abril, que el Ministerio de Trabajo cifró en 3,38 millones de afectados incluyendo una suspensión total o parcial, el número ha ido disminuyendo y a cierre de junio habían salido de esta situación 1,56 millones de personas, según los datos oficiales.

El ERTE conlleva el cobro de una prestación pública, que alcanza el 70% de la base reguladora durante los primeros 180 días y del 50% a partir de entonces en el caso de suspensión total del contrato, unos porcentajes que también se aplican en el caso de que se trate de una suspensión parcial del contrato. Por ejemplo, si una empresa aplica una reducción de dos horas en un trabajador que trabaje ocho horas habitualmente, cobrará seis horas de su empresa y el 70% de las dos horas perdidas del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE).

¿Y cómo afecta el cobro de esta prestación en términos fiscales? La respuesta es que podría obligar al contribuyente a presentar la declaración de la renta y a tener que compensar la escasa retención de IRPF que se suele aplicar en las prestaciones públicas. Es decir, puede suponer un desajuste en la renta de 2020, aunque si se cumplen una serie de condiciones.

En la campaña de la renta de 2019, que terminó el pasado 30 de junio, Hacienda fijó en 14.000 euros anuales el límite total a percibir por el contribuyente en el caso de que tuviera al menos dos pagadores, siempre que “la suma de las cantidades procedentes del segundo y restantes pagadores, por orden de cuantía, supera la cifra de 1.500 euros anuales”, explica la Agencia Tributaria.

Y todos aquellos que se hayan visto afectados por un ERTE tendrán al menos dos pagadores: su empresa y el SEPE. En tal caso, y siempre que se superen los límites que marca Hacienda, el contribuyente podría encontrarse con una desagradable sorpresa: a las prestaciones públicas por ERTE o por desempleo, por ejemplo, apenas se le aplica retención, por lo que a la hora de rendir cuentas con el fisco en la declaración de la renta habrá que pagar lo no retenido en su momento.

¿Hay forma de evitarlo? El trabajador tiene la opción de solicitar a su empresa por escrito que quiere que le aumente la retención, que se aplicaría durante todo lo que reste de ejercicio fiscal, o hasta que el empleado solicite un nuevo cambio o bien cambien sus circunstancias. En el caso de no aumentar la retención, el año que viene el contribuyente deberá pagar a Hacienda o recibirá una devolución menor para compensar el desajuste.

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